jueves, 29 de abril de 2010

Religión, Estado y velo


El caso de Najwa no es nuevo y es obvio que la inmigración islámica creciente en España va a plantear cada vez nuevos dilemas en este sentido. La Francia estatista afronta el tema como un asunto sobre el que debe decidir el gobierno cuya opinión será la que condicione el uso de el velo no sólo en las escuelas sino en la propia calle, cosa que se plantea. En España, gracias a Dios, se debate cómo afrontar esta cuestión que cada vez va a tener más elementos para la casuística.

Por mucho que haya gente que se empeñe la religión es una cuestión perteneciente al ámbito privado pero con manifestaciones públicas. El culto, tanto dentro como fuera de los templos, es un acto de publicidad y materialización externa de las creencias. Por tanto, cuando se acepta la libertad religiosa se acepta a las religiones con todo lo que tienen siempre y cuando no afecten a la convivencia o al funcionamiento de las instituciones democráticas. Por ello, me parece ignominioso que se pretenda coartar estatalmente lo que la Constitución prescribe como un derecho irrenunciable. Sería simple y llanamente un recorte en las libertades públicas de los españoles oriundos de la península o venidos a nuestro país. Llevar el velo o no es una cuestión que atañe exclusivamente a las creencias particulares de cada persona y una decisión en la que el Estado nada tiene que decir. Sin embargo, en un Estado entendido como un terrible Leviatán hobbesiano se aspira a controlar toda manifestación pública, todo lo perteneciente al “foro externo”. Sólo una resistencia liberal y democrática puede aplacar las pretensiones totalitarias de las democracias occidentales.

La fórmula ha de ser, creo, la de la regulación por parte de cada centro. Los reglamentos relativos al vestuario en cada colegio responden no a una tónica general sino a una consideración por parte del centro de qué constituye un problema o no. Legislar para todos los centros sin tener en cuenta las particularidades de cada uno puede generar problemas allá donde no los hay. Y legislar estatalmente para cada uno en particular es imposible. Por ello cada centro debería decidir si consideran que el velo en sus aulas ha de ser prohibido o no, si sus problemas cotidianos o su proyecto educativos se ven azuzados o amenazados por esta prenda.

En todo caso es una estupidez argumentar por la vía de que el velo es una denigración para la mujer. En primer lugar, porque en la gran mayoría de los casos llevarlo es una decisión de la mujer islámica en función de sus creencias religiosas y no una imposición familiar. En segundo, ¿acaso no sería también denigratorio privar a las mujeres islámicas su derecho a exteriorizar física y públicamente su fe? ¿No sería darle las razón a los “pelaos” que pretenden una España monolítica y que se dedican a atacar la implantación de mezquitas?

jueves, 22 de abril de 2010

Evo-sexualidad

Esta semana se está celebrando en Bolivia una cumbre de los Pueblos contra el cambio climático (horrendamente twitteada por Izquierda Unida, por cierto). Algo así como una cumbre paralela a las oficiales en las que tanta esperanza se deposita y tan pocos resultados se obtienen. En esta reunión una estrella ha brillado, contra lo que suele ser habitual en él, con luz propia. Evo Morales, frecuentemente mero acólito de los discursos grandilocuentes y revolucionarios y las diatribas antioccidentales de Chaves, ha sido la gran estrella de una conferencia bastante pobre en planteamientos y repercusión.

El mandatario boliviano ha dado algo más que una lección de retórica antiimperialista y anticapitalista, de esa que podría dar hasta el más ignorante de los Okupas. “Capitalismo” o “Madre Tierra” ha sido la alternativa planteada por Evo. El triunfo del capitalismo antihumanitario contribuye a la destrucción del planeta. Y es que los países con el incumplimiento de los tratados internacionales de reducción de emisiones tóxicas no hacen sino atentar contra la Humanidad (ojo que al final se los sentará en el Tribunal de La Haya). Detrás de toda esa verborrea más o menos habitual hay algo que no acaba de cuadrar. Las reducciones de emisiones tóxicas no atentan principalmente a los países desarrollados sino que los principales perjudicados son los países subdesarrollados o en desarrollo. Estos países para despegar económica e industrialmente tienen que echar mano de reservas energéticas y de mecanismos industriales de gran capacidad contaminante. No sé que espera el señor Evo reclamando una reducción generalizada de las emisiones para su pueblo. Quizá su principal voluntad sea la de mantener a los bolivianos en el umbral de la pobreza y por debajo de los límites de civilización y progreso tecnológico. Esta bien que quiera un mundo mejor, más limpio pero ¿a costa de la vida de sus propios conciudadanos?

Pero no contento con esto se ha dignado a darnos una clase de Evo-sexualidad. Contra la opinión de la izquierda occidental, que tanto alaba el indigenismo y las políticas populistas de Evo, ha declarado que la proliferación de la homosexualidad en occidente es fruto de la ingesta de hormonas femeninas, en concreto, de los pollos. Si aquí se liaba hace no pocos años un lío enorme con las declaraciones de Aquilino Polaino, ahora parece que nadie tiene la intención de contradecir a Evo ¿Dónde están ahora los comités por los derechos civiles para denunciar tan terrible afrenta? Seguramente, en el mismo sitio donde se quedan ante las denuncias al trato que se les dispensa a los homosexuales cubanos. Se mantiene en el mundo del periodismo que el medio es el mensaje, en política se puede afirmar que el portador es el mensaje. Nadie osa en la izquierda española atacar las palabras del “buen indígena” de La Paz.

Esto no demuestra sólo la gran diferencia entre la revolucionaria izquierda hispanoamericana y la izquierda burguesa europea, arrasada por la revolución sexual sesentayochista, sino que demuestra la gran hipocresía del sinistrismo español. Y, todavía más, del progresista gobierno español muy pro-homosexuales y derechos sociales pero que aparca su idealismo en cuanto se trata de llevar la contraria a sus dudosos aliados internacionales. El idealismo se lo dejan siempre en el felpudo de la Moncloa.

jueves, 15 de abril de 2010

Garzón de villano a héroe en la izquierda



Un día más Garzón salta a la palestra de la actualidad. Hoy lo hace por una de sus tres causas pendientes, una de esas de las que la "intelligentsia" encerrada ayer al grito de "No pasarán" no quiere hablar. Y es que Garzón ha sido elevado a los cielos de la democracia para pasar a ser uno de sus grandes Padres. La ignorancia a este respecto por parte de los encerrados ayer parece ser fruto de esa esquizofrenia hispana que lleva a enardecerse en la lucha por las grandes ideas pero a sonreír cuando estas son violadas gracias a la pillería y la doblez. España es la picaresca.

De todas maneras el discurso de los grandes ideales democráticos y la canonización pública que está experimentando Garzón cuenta con un fabuloso aliado: la falta de memoria en España. Sí, falta de memoria eso mismo que parecen reclamar los psoefílicos y sus aparato mediático aledaño y de la que tanto se aprovechan. Garzón no siempre ha sido visto por la izquierda como un adalid de la democracia. Eran los noventa y la gran mayoría ya no se acuerda de cuando Garzón era atacado por la izquierda. En aquella época el juez se decidió a investigar la guerra sucia socialista, aquellos crímenes de Estado cometidos, además, en democracia por medio de una fuerza parapolicial con sustento estatal, el GAL. Claro el PSOE no estaba muy cómodo mientras un tipo de la fama de Garzón entraba en su alcoba para proclamar de qué color tenían la ropa interior sucia.

La campaña antigarzón fue bastante más cruel de lo que está siento hoy, aunque se esfuercen por situar a Garzón como la gran víctima del franquismo. Curiosamente fue la progresía, con el hoy garzonista El País a la cabeza, la que lo acusó de emular esquemas franquistas por su vinculación con la política. El juez había sido número dos de interior y se había marchado en claro enfrentamiento a Felipe González. Que además pretendiera airear los trapos sucios y criminales, asesinos, del socialismo era algo inadmisible y ¿qué mejor acusación en España de la de franquista? Lo mismo que hacen hoy pero cambiando los protagonistas.

Aquel fue un servicio a la democracia y la izquierda cargó contra el juez. En aquellos años la izquierda, temerosa de destapar toda la verdad de los GAL y de que el juez llegará (si no lo hizo) a descubrir la identidad del señor X, promovió la inhabilitación de Garzón por presunta falta de imparcialidad del juez. Fue precismamente el TS quien le salvó el pellejo ratificando sentencias como la condena del socialista Rafael Vera. Los mismos que le acusaron de franquista en aquella época lo convierten hoy en el Cid campeador en noble lid contra el fascismo internacional. Cinismo y olvido manipulador a partes iguales.

martes, 13 de abril de 2010

Contra la Oligarquía y el caciquismo: la Alternativa es Nebrera


Que en la política actual, quizá en la de siempre, mantener la independencia todavía inserta en el aparato burocratizado e hiperjerarquizado de un partido es imposible no es nada nuevo. Ya lo señalaron en su día sociólogos como Schumpeter o Michels. Sin embargo, de vez en cuando surgen personas con voz propia, con capacidad de liderazgo y un pensamiento claro en temas fundamentales que se sustraen de los esquemas ideológicos de los grandes partidos. El destino de estas personas suele ser, por desgracia para nuestro país, la marginación, crítica y, en última instancia, la expulsión de unos partidos en los que el culto al líder y la necesidad de la homogeneidad (monolitismo) ideológica es vital para la consecución del poder.

Víctima de esta situación que no hace sino demostrar la fuerte oligarquización de los partidos y su antidemocratismo es Montserrat Nebrera (Barcelona, 1961). Se trata de un personaje incómodo para los opositores pero también para los aliados que no están dispuestos al disenso interno. El paso de Nebrera por el PP catalán será recordado por varias cosas. Las polémicas que ha protagonizado, algunas acertadas otras claros errores el más claro de estos la crítica al acento andaluz de Magdalena Álvarez. También será recordada como “la otra” aquella que se atrevió a criticar la falta de democracia interna de los partidos y a punto estuvo de derrotar en las internas del PPC al delfín de Rajoy en Cataluña. Pero ha podido más la disciplina de partido y el hermetismo crítico interno a cada partido.

Nebrera se declara liberal y conservadora y además de la crítica al sistema de partidos y la falta de democracia interna en estos, quizá herencia del clásico caciquismo español, ha criticado abiertamente la cerrazón del PPC. Es cierto, ella no lo niega, que el aislamiento del PPC es fruto de la animadversión del nacionalismo y la izquierda pero Nebrera va más allá y decidió en su día plantearse las culpas propias. La autocrítica parece que no da votos y, sobre todo, no es cómoda por lo que su crítica le granjeo enemistades políticas en el PPC. Criticó el planteamiento del Partido Popular en Cataluña que adopta una postura de defensa agresiva condenando a que sus ideas jamás sean tenidas en cuenta. Nebrera ha mostrado gran respeto y amor por Cataluña y por algunas de sus figuras históricas como la del regionalista Francesc Cambó lo que le han hecho acreedora de un supuesto criptonacionalismo, pese a que ella lo ha negado. Su especial sensibilidad para el tema catalán que podría suponer una postura conciliadora por parte del PPC mucho más efectiva no le ha impedido criticar tanto la escasa preparación de Montilla como la despreocupación de Rajoy por entender Cataluña

Pero si una nota es clave es que Nebrera es ante todo una intelectual. Es licenciada en Filosofía Política y Filología clásica así como doctora en Derecho. Su vinculación con la Universidad ha sido constante y es catedrática de Derecho Constitucional, actualmente imparte su docencia en la Universidad Internacional de Cataluña. Esto le proporciona una mirada de altos vuelos una capacidad de análisis y de visualización de problemas notable. Pero, además, le proporciona ese afán de independencia propia del mundo académico, esa capacidad de desligarse de esquemas abstractos sin vinculación con lo real debido a su excesivo simplismo.

Yo tuve la ocasión de coincidir con ella por un motivo muy feliz. La Profesora Nebrera tomó parte en el tribunal que juzgó mi trabajo de investigación. No lo voy a negar, al principio pensé que su papel era el de dar lustre al mismo con un nombre conocido. Pero en su turno de comentarios Nebrera hizo análisis profundos sobre mi trabajo de investigación que apuntaban a nuevos campos y algunas críticas sutiles acerca de la obra del autor que estudio. El mito de la figura pop se cayó gracias a su agudeza, la frescura de sus argumentaciones y el conocimiento de la historia del pensamiento político.

En febrero Nebrera se lanzó a registrar el nombre “Alternativa de Govern” con la intención de participar en futuras elecciones. Por la posible confusión se separó de Ciutadans negando el laicismo, la preconización del aborto y la eutanasia de este. Por todo lo dicho, porque hace falta (se esté de acuerdo o no con sus ideas) políticos de la talla intelectual de Nebrera…creo que esta es una buena noticia y espero que consiga conformar un partido sólido con el que presentarse a las próximas elecciones catalanas.

lunes, 12 de abril de 2010

La imposible Tercera España



El día 14 de abril se cumplen 79 años desde que se proclamara la II República en España quizá uno de las épocas más idolatradas por la historiografía y las fuerzas progresistas en España a causa de los traumáticos episodios que llevaron a su fin. En un ambiente político radicalizado en los que las principales fuerzas políticas correspondían a los dos extremos del arco político la única salida podía ser o la revolución socialista, comunista o anarquista o la sublevación militar de la derecha como así sucedió.

Frecuentemente la República española se suele recordar como la realización de una utopía democrática en un país como España que no había disfrutado jamás de semejante forma de gobierno. Sin embargo, la realidad es muy otra. No es sólo que ya la República ejerciera acciones antidemocráticas como la disolución estatal de órdenes religiosas, la orden religiosa de los jesuitas fue disuelta en 1932, declarando, pues, fuera de la legalidad a un sector de la sociedad por sus creencias religiosas. Lo más grave es, sin embargo, que las fuerzas políticas que mediatizaron la República fueron fuerzas declaradamente antidemocráticas y que la pureza electoral de aquel régimen puede muy bien ponerse entre comillas. Ser republicano no es sinónimo de ser demócrata como la historia oficial suele mostrar.

El 28 de junio de 1931 se celebraban las primeras elecciones generales del periodo republicano. El PSOE, una fuerza marxista-revolucionaria que pretendía la extinción de la democracia burguesa, obtenía el mayor porcentaje de votos, 24,5%, bastante por encima de la segunda fuerza, el radicalismo de Alejandro Lerroux. La derecha sufre un duro varapalo en esas elecciones y Manuel Azaña comienza la articulación del gobierno republicano. Durante este periodo, denominado frecuentemente “bienio azañista”, las huelgas, atentados y declaraciones en contra de la república serán frecuentes por parte de anarquistas y socialistas especialmente. Las fuerzas de la izquierda radical, las principales, entendían que lo que se había producido en España no era una transición democrática, ya que no se realizaba la revolución socialista o anarquista, sino que se había pasado a una dictadura burguesa y amenazaron constantemente con la insurrección.

En 1933 el varapalo se lo llevó el socialismo que perdió 54 diputados a favor de un nuevo partido de derecha (la CEDA) cuyo líder Gil-Robles se negó por compromiso con la República a formar gobierno. Gil-Robles era consciente de que la República todavía no estaba preparada para la sucesión en el poder de una fuerza de derecha, por la presión de la izquierda radical, y por ello Lerroux formó gobierno sin presencia de la CEDA. Once meses después la CEDA decide entrar en el gobierno a lo que la izquierda responde de manera golpista más que democrática. La secuencia de actos es descriptiva por sí sola el 1 de octubre la CEDA entra en el gobierno con tres ministros, el 5 las fuerzas de la izquierda convocan un paro general en toda España, el 6 de octubre contrariando la legalidad republicana la Esquerra de Companys declara el estatuto catalán con el apoyo de milicianos y Mossos d’Escuadra, el 7 de octubre el PSOE apoyado por la CNT y el PCE da un golpe de Estado que es rápidamente sofocado salvo en Asturias donde la resistencia revolucionaria da lugar a “la revolución de Asturias”.

En 1936 la izquierda española concurre agrupada a las elecciones con el protagonismo del PSOE, el PCE y grupos de izquierda republicana como el azañismo ya públicamente radicalizado. Este “Frente Popular” obtendría un 60 por ciento de los escaños. La táctica del Frente Popular había sido orquestada por Moscú de ahí que la principal fuerza impulsora fuera el PCE. La historia posterior es por todos conocida.

La República Española estuvo en manos de fuerzas extremas, especialmente de izquierda, que no buscaban la consolidación de la democracia en España y que consideraban la república como un paso intermedio hacia sus más ambiciosos planes de corte revolucionario. Hubo, desde luego, republicanos convencidamente demócratas que trataron en vano de centrar la República. Hubo liberales de centro como Manuel Chaves Nogales exiliado por liberal y burgués (una grave acusación) primero en París y luego en Londres ya que se había opuesto públicamente al nazismo. Hubo republicanos convencidos como Gregorio Marañón cuya vida en el Madrid revolucionario peligró y cuya salida fue también el destierro. También hubo demócratas liberales que se exiliaron durante cuarenta años y que llegaron a presidir el gobierno republicano en el exilio pero que criticaron la comunistización del régimen republicano como Claudio Sánchez Albornoz. Hubo republicanos conservadores como Ortega y Gasset que habían colaborado a traer la república con su pluma y que tuvieron que exiliarse por las amenazas del poder fáctico comunista. Hubo firmantes del manifiesto “Al servicio de la República” que no dudaron en criticar la preparación de los conatos revolucionarios de la España frentepopulista como Pérez de Ayala.

Los hubo sí, pero estas posturas de moderación política estuvieron circunscritas a ámbitos elitistas y burgueses y su incidencia electoral fue mínima. En aquella España extremosa dividida en dos posturas maximalistas y enfrentadas a muerte ellos no tenían sitio. La República que ellos amaron por democrática no fue suya y aunque fueron sus padres pronto fueron desposeídos de la “patria potestad”. La tercera España demócrata, moderada y constitucionalista fue minoritaria y electoralmente marginal. La República, y con ella España, perdió una oportunidad que, quizá nunca tuvo ante la postura de dos extremos que la vieron como un paso intermedio para la realización de sus propios planes. La marginación de esta tercera España fue un tren perdido y la República la locomotora de aquella pérdida.

viernes, 26 de marzo de 2010

Garzón: mesianismo y parcialidad


Varios duros golpes policiales amenazan la paz del bueno del juez Garzón. Primero le ilegalizan las escuchas del caso Gürtel, por el que tiene una querella por prevaricación, y el mismo día le niegan el recurso ante la querella presentada por Manos Limpias. La querella presentada por este colectivo judicial entendía que la causa contra los crímenes del franquismo se había abierto con la conciencia de la no competencia de Garzón para juzgar estos crímenes por lo que se incurría en delito. Y eso que, razonablemente, Garzón había paralizado la causa en 2008 por considerar que no quedaba ninguna persona viva a la que poder imputar los delitos de “desaparición forzosa” durante el franquismo. Es decir, la causa está paralizada pero la mala praxis jurídica es lo que ahora se vuelve contra Garzón.

No voy a juzgar este último hecho ya que no me considero competente al respecto, y no por falta de jurisdicción como Garzón sino por ignorancia. Sin embargo, en esta Cruzada emprendida por este personaje con tanto contenido mesiánico hay cosas que no cuadran. En primer lugar, los delitos de la Guerra Civil operan sobre la base de que esta contienda se emprende con el alzamiento del 18 de julio de 1936 pero hay historiadores que apuntan a la revolución socialista de 1934, Revolución de Asturias, como el verdadero origen de la Guerra Civil ya que se quiebra la legalidad republicana en el momento en que un partido elegido democráticamente (la CEDA) es alejado del poder por medio de sublevaciones armadas.

Pero más allá de esto está la conveniencia de romper el espíritu de la Transición que no es sólo de consenso, como suele repetirse hasta la saciedad, sino también de reconciliación respecto de la guerra fratricida. Garzón a lomos de su Babieca particular pretende iniciar una guerra…a la que no se le puede calificar de “justa”. Pese a que algún medio considera que a Garzón se le tiende una trampa desde la ultraderecha y que el freno que se le interpone es una victoria del fascismo (recuerdan demasiado a la retórica franquista del "contubernio judeo-masónico-comunista internacional").

Lejos del positivismo jurídico que todo lo reduce a la ley positiva hay que respetar el espíritu de la justicia. La definición de la justicia que ha perdurado en el imaginario colectivo es aquella de raigambre aristotélica “Dar a cada uno lo suyo”. Pues bien, señor Garzón, no creo que fracturar de nuevo a la sociedad española y volver a las acusaciones sea una vía de construcción nacional. Pero, además, si pese a ello considera que los crímenes del franquismo son una aberración le invito a que juzgue también los de la Dorada República Española. Una república en la que los campos de concentración y tortura han sido ya descubiertos por la historiografía bajo la modalidad de “Checa”. También le invitó a juzgar el asesinato de Andrés Nin líder del POUM y asesinado por el PSOE (el partido con el que usted estuvo en el ejecutivo en 1993 como número 2 de Interior) y el PCE por declarar una modalidad de comunismo poco propicia a Moscú. Le invito a que juzgue las matanzas y violaciones de religiosos en el bando republicano cifrado en torno a las 9.000 víctimas. Y si seguimos hacía atrás encause también a David por asesinar a Goliath o a Caín por hacer lo propio con Abel.

Y mire que si juzga estos hechos abrir el filtro de la causa tendrá alguna virtud como que todavía quedan vivos algunos responsables. Podría acusar a Santiago Carrillo de crímenes de lesa humanidad que también se cometieron. Sin embargo, creo que tanto los crímenes de unos como los de otros no han de ser juzgados y no por un hecho de injusticia o porque los considere lícitos sino porque este acto de justicia puede degenerar en conflicto social y la justicia está para mantener el orden. Déjese de mesianismos y de mezclar la política en su labor judicial. Su espíritu redentor no lleva más que a la apertura de heridas cerradas por el espíritu de reconciliación nacional de la Transición. Aunque este último pedido no parece que se vaya a cumplir por parte de un juez con demasiadas ansias de ser recordado.

jueves, 25 de marzo de 2010

Lo que queda de Mayo del 68. La insurrección de los colegiales madrileños


Hace ya 42 años de aquel mayo del 68 francés que ha pasado por ser una de las revueltas más significativas en occidente. Aquel movimiento universitario, y circunstancialmente obrero, contra la quinta República francesa fue pronto convertida en un icono de la revolución social. Es cierto que, como señalaba Mario Roberto Santucho, se trataba de una revuelta burguesa y protagonizada por las clases medias y altas fundamentalmente. Por supuesto, aquella revuelta tuvo un cierto contenido socialista como un reclamo de la autogestión para la Universidad y el sector industrial y una demostración de hastío hacia la sociedad capitalista pero sus coordenadas ideológicas eran otras. Nada tiene que ver esta revuelta, por ejemplo, con los movimientos guerrilleros de Hispanoamérica, la guerra de Vietnam o la independencia de Argelia salvo un vago rechazo del imperialismo y una posición contraria al capitalismo y a las supuestas formas autoritarias por él generadas. Sin embargo, las principales consignas tenían como punto fundamental la liberación sexual y una afirmación de la juventud como valor reclamando más protagonismo político para ésta en detrimento de una generación ya obsoleta, el presidente de la República era De Gaulle (Un lema: “No te fíes de nadie que tenga más de treinta años”). La liberación sexual fue a partir de entonces una bandera de la izquierda, curiosamente los principales grupos de ultraizquierda tuvieron una opinión muy contraria a ésta con un concepto moralizante de la sexualidad y una comprensión de la liberalidad sexual como defecto pequeño-burgués.

En España las protestas fueron mucho menores que en Francia y su contenido era no tanto de hastío anticapitalista o imperialista o de voluntad de introducir a España en las sinuosas sendas de la liberación sexual que de una manifestación de voluntad de reforma democrática del país y de rechazo al régimen político sintetizadas en aquel mítico "Diguem no" de Raimon. Sin embargo, todavía hay quien sigue afirmando los valores del 68 francés en nuestro país con cierta nostalgia e idolatrando los lemas, la estética y a los líderes de aquellas convulsas jornadas.

Curiosamente, los mismos que, bajo otras premisas alaban la rebeldía estudiantil y la insumisión al oficialismo son los que cargan hoy contra los estudiantes de los colegios mayores de Madrid tildándolos de retrógrados, pusilánimes, inconscientes y les acusan de ser un factor retardatario para la “modernización” del país. En definitiva, protestan y acusan a quienes protestan por lo que ellos no quieren que protesten. Que haya unos jóvenes que no consideren que la igualdad consista en abrir las puertas a todos en todo les parece atávico.

Sobre el tema del rechazo a la conversión de estos colegios en centros mixtos aportan dos motivos bien distintos, aunque según algún diario plegado a las exigencias del nuevo socialismo, que de social tiene bien poco, lo que denotan es una falta de motivos. En primer lugar, señalan la incomodidad de convivir con personas de distinto sexo. En segundo lugar, hablan de la pérdida de identidad de los colegios mayores tradicionalmente diferenciados. Y, claro, estas palabras chirrían en los oídos de la progresía. “Tradición”, “identidad”…horror y, peor aún, CONSERVACIÓN. A esto responden adjudicándoles algún tipo de patología sociológica. En esto están en las antípodas del mayo francés mediatizada por la liberación sexual y que consistía en revolución por la revolución (Un lema: “Seamos realistas, pidamos lo imposible”).

Pero lo que es fundamental y lo que no se quiere reconocer es que lo que precisamnte reclaman los colegiales es el fin de las formas autoritarias de gestión de la universidad. El principal polo de debate es haber tomado una decisión a este respecto sin contar con los propios colegiales. Es decir, es una afirmación del protagonismo juvenil y un ataque a la falta de democratización de diferentes instituciones de carácter estatal. En este afán de protagonismo, en este carácter insurreccional frente a la imposición estatal es donde reside lo positivo del eco que el mayo del 68 tiene en esta protesta.

Excurso: No apruebo la violencia contra el Rector de la Universidad Complutense hay formas de contestación igualmente enérgicas y no violentas.